lunes, 12 de enero de 2015

Dame

Dame sólo una palabra para olvidarte
dibujada en un cuadro vacío
en un lienzo sin sombra. 

Dame otro mes de febrero,
que hiele e inunde mi cuerpo 
y arrastré mis miedos.

No me des treguas
que esto es ya una guerra
con palabras vacías.

No quiero cuerpos desnudos
ni sexo sin caricias
que de eso ya aprendí mucho.

Dame si es que quieres
ese café que nos quedó pendiente
que ya ves, me volví una romántica.

Y mi amor, recuerda este poema
coge una copa de vino
y brindemos por nuestro olvido. 




miércoles, 17 de diciembre de 2014

Yo no soy aquella chica

Pasan los años y sigo buscando esa foto tuya
en el cajón de los recuerdos que nunca existieron,
a veces te cruzas en mi vida y no de tas cuenta,
y yo me imagino de nuevo enamorada
de ese chico al fondo del autobús.

Que los sueños no duelen si se quedan en eso
la sonrisa arrancada antes de empezar la jornada,
imaginarme al lado de un desconocido que nada me pide,
Unos ojos oscuros donde no encontrarte
ni sonrisas ni promesas, ni siquiera miradas.

Y quizás pasados ya unos años desde que nunca te tuve
llegó el momento de sincerarme conmigo,
reconocer que yo no soy aquella chica,
y para que mentirte, ya ni me apetece serlo
de belleza infinita y curvas perfectas. 

Yo tan sólo soy esto que aquí lees
la nostalgia de unos cuerpos vacíos y desnudos,
un sueño en busca de otro que me haga olvidarte,
reconocer que nunca fui esa chica 
y que tal vez ya me convertí, sin quererlo, en mujer.

Te guardo un hueco en el cajón de mis sueños
y la promesa incumplida de volver a escribirte,
que mi amor, la vida ya es bastante dura,
como para escribir poesía y saberte lejano
que el mundo ya se derrumba sin necesidad de escucharnos. 



viernes, 27 de septiembre de 2013

Juegas conmigo

Cae la tarde y juegas conmigo,
que este otoño traiga sueños
que no aspiren ser reales.

Que nos sonrían los días,
y nos  amen las noches
brindando con melancolía.

Que vengan horas de fiesta,
y amigos y lágrimas
y el mañana no importe.

Amasemos dulces deseos,
las tardes de los domingos
y brindemos en mi cuerpo.

Que el invierno será corto,
si  consigo olvidarte
en el camino al trabajo.

El mundo ya se deshace,
sin acordarse de nosotros
ni nuestros recuerdos rotos.

Este otoño recuerda amar,
regala abrazos y lágrimas
que la vida ha de pasar.

Y mañana ya es tarde,
si viviste un día muerto
y una vida sin vivir.


lunes, 23 de septiembre de 2013

De los otoños que duelen ya me cansé de hablarles,
de los días sin sol y la gente sin alma.
Del vacío en mi pecho y las horas sin él.

Que en la vida no hay sol que se acerque
si tu cuerpo está lejano, vacío y frío.
Que la espera es muy larga y las lágrimas ya duelen.

Y si pasan los años y no te lleva el olvido
que te lleven al menos mis pensamientos muy lejos.
Que la vida ya duele de tanto sueño dormido.

Y el trabajo es buen consejero en los tiempos que corren,
y el dolor de los amigos lejanos, el futuro incierto.
Que tan sólo fueron unas pocas noches y unas sábanas frías.

El invierno, mi amor, ha prometido ser largo
y no estarás tú esperando esa taza de café o el abrazo prometido.
Así que sigue lejano, amor, que yo alimentaré mi olvido.



viernes, 4 de enero de 2013

Dicen que el futuro es incierto,
y la lluvia cala mis tardes,
humedece mis huesos.

Camino a ninguna parte,
en un viejo autobús,
con mi mala compañía.

Ya no quedan estrellas,
ni lunas ni recuerdos,
sólo el miedo a lo que perdí.

La cicatriz no curó,
y se clava como una cuchilla
en las tardes como hoy.

Escondida en un bar,
sin certezas ni ilusión,
que la muerte no viene ni va.

Un desierto de pasión,
una espera sin final,
una vida sin vivir.

Y al final, siempre tú,
con mi sueños cotidianos,
y una espera sin dolor.

lunes, 19 de noviembre de 2012

28 años después


Han resultado ser los meses de otoño
tiempo de despedidas de esas que nunca se olvidan
despedidas que más hieren conforme pasan los años.

Abuelo, yo tan sólo era una niña aquel año
pequeña y tal vez frágil, creo que ya lo sabías
y en las tardes de escuela tú y tu bastón nos esperaban.

Y aquella tarde que me dejaban castigada ya no viniste
supliqué al profesor, mi abuelo está enfermo
y en la puerta vacía del colegio esperaban mis padres callados.

La noticia llegó en el coche de infancia, R6 naranja butano
y en casa todos lloraban, nunca ví tanto dolor
en los pequeños ojos de la abuela. Creo que nunca dejaron de llorar.

Hace ya algún tiempo que ella voló a tu lado, debo creer.
y aquí los otoños son largos y hermosos
pero tristes, tristes como te puedas imaginar.

El tiempo no cura heridas, pero enseña a amar
amar lo lejano y perdido, el amor sin tregua, el amor de verdad
ese que la vida no me deja encontrar.

No son los versos de Neruda que un día te dediqué
"...eras la boina gris y el corazón en calma..."
Pero son el recuerdo de una tarde  de paseo bajo el otoño.

28 años después.

viernes, 19 de octubre de 2012

Recuerdos

Caen las tardes de otoño y te extraño,
yo que creí olvidadas por siempre tus huellas,
y de que el amor duele, de eso ya nadie habla.

Nadie habla de las ausencias, de los que se fueron,
de un mundo que se desangra y muere,
de mis niños pérdidos, del recuerdo de tus abrazos.

Que bastante duro se hace llegar a fin de mes, mi vida,
y tratar de olvidarte a cada minuto en esta ciudad vacía,
y pintarme los labios para sonreír a otros.

Nadie sabe el dolor del camino de vuelta, la melancolía,
y los recuerdos de  amigos lejanos, ellos fueron los mejores,
cuando la vida era negra y creí ver un rayo de luz a su lado.

A veces la luz reaparece, a veces, debió ser un sueño,
pero que quieres, amor, ya sabes como me gusta el otoño,
y el recuerdo de los sueños imposibles.

P.D. Pequeño homenaje, a mi manera, para "La Senda del Tiempo" y para todos aquellos seres un poco nostálgicos.