Esta noche andaba recordando
aquellas tardes lejanas
de roces de cuerpos y sudores,
tardes de aprendizaje sin límites.
Tu cuerpo rodeaba mi piel desnuda,
y yo temblaba tan sólo al pensarte
tú reías, y en tu risa yo me sabía pérdida
en mitad de tu mundo lejano.
Recuerdo tu pasión y mis miedos,
la lejana sospecha de lo efímero
y el dolor al saber que no habría más tardes.
Recuerdo la pasión, pero tan sólo eso.
Busco el recuerdo de la caricia que no fue
susurros al oído o los látidos de tu corazón junto al mío
entre abrazos y sudor compartido.
Tu ternura al sentir mi mano acariciando tu rostro.
Pero nada de aquello ocurrió más allá de mi mente
y aunque en tu recuerdo se esconde mi sonrisa
siguo buscando aquello que no supiste darme
presintiendo que será una batalla pérdida.
Adrián Usero
Hace 7 horas