viernes, 23 de septiembre de 2016

Sudores

Compartimos sudores
tú me guardaste un anillo
blindamos las almas
la tuya y a la mía. 

Hicimos del amor una guerra
que se firmaba en las sábanas
sin promesas rotas 
ni sueños truncados.

Brindamos por el relámpago
de tu cuerpo en el mío
sin hacernos daño
sin pensar en mañana. 

Ahora ya no te extraño
tal vez tus caricias
poemas sin alma
soledad maldita. 

domingo, 11 de septiembre de 2016

Cosas que merecen la pena


Ahora que el verano termina, y miro este otoño que se presenta cargado de miedos e incertidumbres, conviene recordar algunas cosas que merecen la pena:

- Planear una escapada
- Pasear por el Parque Grande
- Desayunar contigo, o incluso sola
- Ver la lluvia caer en la ventana
- Leer un poema, mejor si lo firma Rodolfo
- Cocinar tarta de manzana
- Tomar ese café que nos quedó pendiente
- El lametón de un perro, o de un gato en su defecto
- Tomar chocolate caliente en ese bar junto al parque 
- Reunirme con los viejos amigos
- Irnos de tapas
- El recuerdo de una caricia
- Ir al cine
- Releer estas líneas cuando ya no haya salida.

martes, 30 de agosto de 2016

Muere agosto

Eres al final de este corto verano
el recuerdo de todas las caricias
que dejamos pendientes
en el lugar donde mueren los sueños.

Agosto termina triste y cansado
como el cuerpo de un viejo en su ocaso
como mis sueños dormidos
como el sabor a un beso que nunca se dio.

El asfalto todavía quema el dolor
del recuerdo de lo que no fue
y camino de un futuro gris
recuerdo lo que nunca fui.

Con mi vestido de pequeñas flores
vestiré los últimos días de agosto
para intentar convencer al otoño
de que duerma por siempre este año.

Y si despierto antes mi amor
y me pierdo en el dolor de los días que vendrán
déjame al menos soñar
con los días que nunca han de llegar.


jueves, 21 de julio de 2016

Buscando


Ando buscando
estos días de verano
mi alma perdida.

La busco entre bosques
y cortezas de árbol
y hojas secas.

La busco en los dibujos
de alas de mariposas
y en el viento.

La he buscado en mis sueños
y también en los amargos despertares
y en la almohada de mi cama.

Hoy la busqué en mi oficina
y en el camino a casa
y en las horas muertas.

Me falta buscar en tu piel
en tu vientre y tus caderas
pero son desconocidas y lejanas.

Tal vez existas en alguna parte
tal vez nunca te encuentre
y te siga soñando.

Soñaré con tu alma y la mía
nadando en un río
soñando otra vida.

miércoles, 15 de junio de 2016

Recuerdos y cartas al cielo

Recuerdo como si el tiempo no hubiera pasado,
aquellas tardes de junio paseando en el parque
sin miedo a nada y la vida por delante.

Resuena en mi tu voz pausada en la mecedora,
vive solías decirme que la vida en una mentira
y que en estas cuatro paredes mi niña, la vida muere.

Pero yo abuela siempre prefería tu compañía,
tus historias de posguerra y el amor en tiempos de hambre
no imagino una vida mejor que en aquellas paredes.

Ahora nuestro cuarto está siempre vacío, ya no es el nuestro,
y a veces me pregunto si la vida está fuera como tu me decías
y yo vivo anclada en mis viejos recuerdos.

Vuelve el mes de junio a mi vida, abuela, y las tardes hermosas,
también se acumulan problemas que pesan demasiado
y en la balanza me pregunto si quiero salir a la vida.

Sirvan estas letras perdidas de carta al cielo
buscando una respuesta que no ha de llegar donde busco
pero que te recuerdan siempre que me encuentro perdida.





viernes, 6 de mayo de 2016



Eres en esta tarde de mayo
un recuerdo dulce y amargo,
como la lluvia en el cristal de mi ventana.

viernes, 27 de noviembre de 2015

Mi pequeño homenaje


Es noviembre un mes más bonito
por como lo sueño
que por sus tristes recuerdos.

El mes en que te fuiste
un día veintinueve
de hace ya muchos años.

Yo tan solo era una niña
no demasiado lista
que pasaba inadvertida.

Las lágrimas de la abuela,
sus recuerdos de ti
y sus historias.

Así me enseñó a quererte
y a no olvidarte
no olvidar lo que soy.

Hace ya algún tiempo
ella marchó contigo
y me dejó pérdida.

La vida no es fácil
me lo advirtió muchas veces
y ahora golpea duro.

Los que más quiero se rompen
otros no me conocen
y me siento sola

Sola y sin salida
sin amor y sin cómplices
y sin mucha esperanza.

Pero seguimos vivos
aguantando el tirón
unos ratos mejor que otros.

Tengo la difícil tarea
de que no os olviden
los niños que no son míos.

Son tiempos negros,
pero veremos la luz
que hoy no veo.

Y miraremos al cielo
y sonreiremos porque estamos vivos
y os lo debemos.