lunes, 23 de septiembre de 2013

De los otoños que duelen ya me cansé de hablarles,
de los días sin sol y la gente sin alma.
Del vacío en mi pecho y las horas sin él.

Que en la vida no hay sol que se acerque
si tu cuerpo está lejano, vacío y frío.
Que la espera es muy larga y las lágrimas ya duelen.

Y si pasan los años y no te lleva el olvido
que te lleven al menos mis pensamientos muy lejos.
Que la vida ya duele de tanto sueño dormido.

Y el trabajo es buen consejero en los tiempos que corren,
y el dolor de los amigos lejanos, el futuro incierto.
Que tan sólo fueron unas pocas noches y unas sábanas frías.

El invierno, mi amor, ha prometido ser largo
y no estarás tú esperando esa taza de café o el abrazo prometido.
Así que sigue lejano, amor, que yo alimentaré mi olvido.



1 comentario:

Ladrón de Guevara dijo...

Salvar el mundo con poesía.

Ordenar las heridas con poesía.

Cuídate.

p.d.:Qué bueno volver a encontrar tus letras después de tanto tiempo.